Summary
Pues si bien, como el Padre Alberto lo admite, sabia que era perseguido, asediado, acorralado, por una larga "mancha" de tiburones, ansiosos, infatigables, devoradores de carne y espíritu de famosos, ya sea por la casualidad, o por su propia decision de convertirse en el banquete principal de estos insaciables pescadores, los modernos "Judas" que por unas monedas son capaces de vender su alma al mismo Diablo. Es muy posible que, hastiado, quizás, por esa persecución constante, haya decidido el Padre Cutie terminar el episodio.
En esta expresión, tan nítida, tan íntima, tan real, tan auténtica, aflora su sensibilidad, su espiritualidad, su sentido de un deber incumplido, destrozado, aniquilado, un misionero sin cumplir su misión, un pastor de almas, donde la suya, la propia, se debatia en una encrucijada: amar y ser amado, sentir y hacer sentirlo, vivirlo y hacerlo vivir, convertirse en humano y prodigar todo su humanismo a quien se apropio de su corazón. Una confesion del confesor, una verdad, una realidad, íntegra, valiente.See the full content of this document
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El Periodismo En Sus Peores Momentos
El escandalo del año....y seguramente de muchos más. Nos referimos al suceso protagonizado por el Padre Alberto Cutié, el famoso sacerdote de una iglesia en Miami, Florid...
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