Summary
Esta leyenda de los wawenock encierra una lección muy valiosa para los que, al igual que Gluskabe, se han formado por su cuenta, sin la intervención de Dios. La moraleja es ésta: Dios es el único que puede hacer que algo dure. Eso no quiere decir que no sean dignos de elogio quienes han llegado a su posición actual por sus propios esfuerzos, sino sólo que el fruto de esos esfuerzos no dura. El viento que son capaces de crear, cada uno a su manera y según sus talentos, es como el viento que creó Gluskabe: muere tan pronto como nace. Llegan a ser «hijos de sus propias obras» y no de Dios, porque confían en esas obras y no en Dios. A eso se debe que haya tantos que han llegado a tener todo lo que les parecóa que los iba a hacer felices el dinero, el placer sexual y el poder, y sin embargo son las personas más infelices del mundo.
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La Leyenda Del Viento
Poco después de hacer al primero de los indios wawenock, Dios observó incrédulo una creacióon ajena a la suya.
Y tú, ¿de dónde ha...See the full content of this document
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